Sunday, June 26, 2011

4 y 5 dia en Inglaterra Halton








Recordemos el orden de los eventos aquí: despertador tipo 7, desayuno a las 8, conversa y puesta al día hasta las 9, traslado a la pista, poner las baterías y el paracaídas en el planeador, llevar el material al cabezal de despegue, volver por una taza de café o algo equivalente, briefing de la meteo, debriefing del día anterior, track del día, sugerencias, etc. Ayer el clima, hasta antes del despegue no se habla de otra cosa, nos permitió despegar a contar de las 2:30, lo que ya es bastante tarde para un vuelo largo. Así es que nos conformamos con seguir efectuando reconocimientos de los alrededores volando hasta las ciudades más próximas: Oxford y Bieceter ( se pronuncia Bister ). Después de un par de horas estamos aterrizados y continuando con el orden de los eventos la cosa sigue más o menos con: retiro y traslado de las baterías y paracaídas a la correspondiente sala ( el tema de las baterías pareciera no ser patrimonio solamente de nuestro querido club ), limpieza del planeador, traslado al hangar, bar ( el cual se abre solamente cuando las puertas del hangar se cierran ), conversación de lo que venga, traslado al mess ( nuestra pensión ), comida tipo 7:30 ( cuando no decidimos salir a comer fuera ), bar ( del mess ), juegos ( preferentemente snooker u “on tank” ), a la pieza, enviar el reportaje del día ( “generalmente” como dice Phil, cada 2 días) y a dormir. Ayer salimos a comer a un pub típico de la campiña inglesa ( casa de varios siglos, techos muy bajos en el interior ), pero terminamos tomando cerveza y practicando un nuevo juego llamado “laridá” de destreza verbal y manual (cada vez más vulnerable a perder a medida que aumenta el consumo de cerveza ). No había comida porque el cocinero había renunciado hace poco ( ·#@?). Había un letrero de “Chef wanted” por si alguien quiere mandar su prontuario culinario.

Hoy la situación atmosférica se puso por fin más interesante ( ha ido progresando cada día ) y dado que se pronostican lluvias a contar de las 4 de la tarde, decidimos despegar a contar de las 11:30 y efectuar un circuito prefijado: Halton-Edgehill-Sackville-Bicester-Halton ( 230 km en total), donde hay que estar muy atento y sortear todo tipo de restricciones del espacio aéreo, so pena de ir a la cárcel, según nos advirtieron. La única manera de que el espacio aéreo funcione es que se respeten estrictamente las restricciones de altura y zonas (paracaidistas) indicadas en las cartas aéreas ( la biblia durante el vuelo ). Soy el último en despegar después de los colegas Fach y Alfonso, quien me antecede ( ambos en nuestros planeadores mono que mantendremos hasta el final para mejor familiarización ). Avanzo rápidamente hacia Oxford y por un momento me pongo a la cabeza del grupo recomendando “vengan aquí que está la papa”. Bien, a partir de ese momento todo se pone más difícil y el grupo de dispersa, cada uno avanzando según su mejor “feeling”. Nos mantenemos en contacto pero las indicaciones de cada uno sobre el lugar donde se encuentra y lo que está haciendo, fue motivo de discusión en el debriefing para que mediante una estandarización del lenguaje, podamos entender lo que estábamos tratando de decir. Es que no es fácil volar en un lugar desconocido a baja altura todo el tiempo, pensando en los potreros alternativos y en la secuencia de encendido del turbo y más encima, adivinando los puntos cardinales. Hay que terminar de virar la térmica para saber en qué dirección está apuntando el planeador y después mirar el “see you” para ubicarse con el próximo objetivo. Créanme, si hay un lugar donde un forastero quiere practicar como desorientarse, aquí es gratis. Estaba en el extremo más lejano del track cuando comienza a ingresar la capa alta de nubes que vaticinaba un progresivo enfriamiento. Logro llegar al punto de viraje y escucho la recomendación de uno de los colegas ingleses de dirigirse directamente a casa dado que el sentido común así lo indicaba. Estaba a unos 60 km, a 5.400 pies ( base de las nubes ) y el L/D del computador indicaba que, a pesar de tener un fuerte viento en contra, era posible llegar desde allí. De regreso me encuentro con un Janus C del club ( Jean-Paul Boisset y Dave Fidler) y tomamos sendas fotos de rigor. Aterrizo a las 4 y pronto ya estábamos todos en tierra. Comienza la lluvia, tal cual estaba prevista ( bien por el meteorólogo, aquí no es fácil predecir ). Como no hay plazo que no se cumpla y ….etc., fuimos a comprar limones al supermercado en Aylesbury para preparar el anunciado piso sour, el cual resultó, por lo visto, ser uno de los acontecimientos del día. Hoy el juego “on tank” estuvo particularmente animado y como las probabilidades siempre favorecen la lógica (y a los good boys), hoy nos tocó ganar. Mañana esperamos ansiosos la meteo que según se pronostica, no defraudará. Por ahora, escucho la lluvia mientras escribo desde mi pieza.

Saludos,

Felipe Jarpa

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